Efectos de la toxicidad de la amalgama en la salud

Efectos de la toxicidad de la amalgama en la salud

El mercurio está presente en el medio ambiente y los seres humanos se exponen a él habitualmente a través del aire, el agua y los alimentos. La exposición al mercurio en personas con restauraciones de amalgama se produce durante la colocación o la retirada de dichas restauraciones. La exposición al mercurio procedente de las restauraciones depende del número y el tamaño de estas, de su composición, de los hábitos de masticación, de la textura de los alimentos, del rechinar de dientes, del cepillado dental y de muchos otros factores fisiológicos. Los compuestos orgánicos del mercurio, como el metilmercurio, son fácilmente absorbidos por muchos organismos y se acumulan a medida que pasan a la cadena alimentaria. Los estudios han demostrado que el mercurio liberado por las restauraciones de amalgama se absorbe y se acumula en diversos órganos, como los riñones, el cerebro, los pulmones, el hígado, el tracto gastrointestinal y las glándulas exocrinas; también se ha descubierto que la forma orgánica del mercurio atravesado la barrera placentaria en ratas gestantes y se ha demostrado que atraviesa la mucosa gastrointestinal cuando se ingieren partículas de amalgama en el momento de la colocación de la amalgama o durante la extracción de empastes de amalgama antiguos, mientras que la forma inorgánica de iones de mercurio circula por el torrente sanguíneo, pero apenas atraviesa la barrera hematoencefálica y la barrera placentaria.

El mercurio es capaz de atravesar las capas lipídicas de las barreras de membrana del cerebro y la placenta. Este hecho ha servido de base para afirmar la existencia de problemas neuromusculares en pacientes con restauraciones de amalgama. Las restauraciones de amalgama maternas dan lugar a una exposición intrauterina a bajos niveles de mercurio elemental. En un estudio prospectivo realizado con 72 mujeres embarazadas, se observó que el número y la superficie de los empastes de amalgama influían positivamente en la concentración de mercurio en el líquido amniótico. Para determinar la correlación entre la exposición al mercurio procedente de obturaciones de amalgama realizadas durante el embarazo y el bajo peso al nacer, se comparó a 1.117 mujeres con bebés de bajo peso al nacer con una muestra aleatoria de 4.468 mujeres que dieron a luz a bebés con peso normal al nacer. El 4,9 % de las mujeres se había colocado al menos una restauración de amalgama durante el embarazo. En un estudio realizado por Daniels, el 90 % de las mujeres recibió atención dental durante el embarazo. El hecho de tener más restauraciones colocadas en el momento de la concepción no afectó negativamente al embarazo ni al resultado del parto. La concentración media de mercurio en el cordón umbilical fue ligeramente superior en las mujeres que habían recibido atención dental.

La amalgama puede provocar reacciones de hipersensibilidad retardada en algunas personas. Estas reacciones suelen manifestarse con síntomas dermatológicos u orales. La exposición constante al mercurio presente en las restauraciones de amalgama puede sensibilizar a algunas personas, haciéndolas más susceptibles a las lesiones liqueniformes orales. Estas lesiones orales rara vez son percibidas por las personas afectadas y no causan molestias. Existen evidencias de que un cierto porcentaje de las lesiones liquenoides están causadas por las restauraciones de amalgama. Por lo tanto, la corrosión de la restauración de amalgama o, tal vez, la biopelícula presente en dichas restauraciones puede contribuir al desarrollo de una reacción de hipersensibilidad, más que el material en sí mismo. Los síntomas de una alergia a la amalgama incluyen erupciones cutáneas en la zona bucal, la cabeza y el cuello, picor, labios hinchados y lesiones localizadas similares al eccema en la cavidad bucal. Estos signos clínicos no suelen requerir tratamiento y desaparecen por sí solos a los pocos días de la exposición. Sin embargo, en algunos casos, será necesario retirar la restauración de amalgama y sustituirla por otro material de restauración. Las sustituciones han dado lugar a mejoras significativas. Aunque la alergia al mercurio es poco frecuente, en ocasiones la hipersensibilidad a este puede provocar dermatitis o reacciones de hipersensibilidad retardada de tipo IV, que suelen manifestarse en la piel en forma de erupción. La amalgama posee una mayor longevidad que el composite. Sin embargo, los cementos de ionómero de vidrio y el composite ofrecen mejores resultados que la amalgama cuando se recomienda una preparación conservadora debido a la creciente demanda de restauraciones estéticas. Los efectos que provocan varían en función de la sustancia y del tipo de tejido corporal con el que entran en contacto. Los composites tiene siete veces más probabilidades de requerir sustitución que la amalgama. Aunque el uso de la amalgama ha disminuido en los últimos años, es necesario realizar más estudios sobre la seguridad de los composites u otros materiales estéticos con un seguimiento a largo plazo antes de que puedan considerarse una alternativa definitiva a la amalgama.

Referencias bibliográficas

Labban, L. M., Alshishkli, M. M., Alkhalaf, A., & Malek, Z. (2017). The effects of dental amalgam toxicity on health and nutritional status. J. Adv. Res. Dent. Oral Health2(3&4), 1-4.

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