Lesiones benignas frecuentes en la cavidad oral

Lesiones benignas frecuentes en la cavidad oral

Lesiones benignas frecuentes en la cavidad oral

La cavidad oral puede verse afectada por enfermedades de diferente origen. Algunas lesiones se localizan exclusivamente en la boca, mientras que otras tienen manifestaciones sistémicas; es importante conocer estas entidades para poder proporcionar una atención primaria integral. A continuación, presentamos la más comunes.

Fig. Múltiples aftas en la mucosa palatina y en la úvula, relacionadas con estomatitis aftosa recurrente.

La estomatitis aftosa recurrente, o aftas, es la afección ulcerosa más común de la cavidad oral. Se ha descrito una prevalencia en la población general del 20 %, con un pico entre los 10 y los 20 años de edad y una disminución a partir de los 50 años. Se ha observado una historia familiar positiva en el 40 % de los pacientes, lo que sugiere una predisposición genética. Se desconoce la etiología. Las aftas menores comprenden entre el 75 % y el 85 % de los casos, con lesiones de menos de 1 cm de diámetro que persisten entre siete y 14 días y se curan sin dejar cicatrices. Estas se presentan en la mucosa que no está adherida a una estructura ósea del paladar duro o las encías. Las aftas mayores (por ejemplo, la enfermedad de Sutton) representan entre el 5 % y el 10 % de los casos y se caracterizan por úlceras dolorosas de más de 1 cm que pueden persistir hasta seis semanas y a menudo dejan cicatrices en la mucosa. Las aftas mayores pueden aparecer en cualquier parte de la boca y en la orofaringe.1,2,4 Las aftas mayores están asociadas a la infección por el VIH. El tipo herpetiforme representa entre el 5 % y el 10 % de las estomatitis aftosas recurrentes; aparecen en parches de hasta 100 aftas en cualquier parte de la cavidad oral, con un tamaño que oscila entre 0,1 y 0,3 cm. Estas se curan en dos semanas y tienen un aspecto similar al de la estomatitis herpética.

Fig.2. Lesiones de infección por cándida albicans, variante pseudomembranosa.

La infección por candida albicans conocida como candidiasis afecta aproximadamente entre el 30% y el 60 % de las personas sanas que presentan colonización oral por este hongo. La infección oportunista puede producirse como consecuencia del uso de corticosteroides orales o inhalados, inmunodeficiencia, diabetes mellitus, desnutrición, antibióticos y uso de dentaduras postizas. La candidiasis oral puede presentarse con placas blancas que pueden eliminarse para revelar la mucosa eritematosa subyacente, eritema mucoso generalizado (candidiasis atrófica), menos comúnmente como placas hiperplásicas no eliminables con predilección por la lengua lateral y la comisura oral (candidiasis hiperplásica), o despapilación y eritema de la lengua dorsal (glositis romboidal mediana). Los pacientes pueden referir ardor bucal, sabor metálico o ausencia de síntomas. La estomatitis por prótesis dentales, una forma limitada de candidiasis atrófica, puede estar asociada al uso de prótesis dentales, debido a la restricción del contacto salival con sus beneficios antimicrobianos.

Fig.3. Lengua vellosa. Hiperqueratosis de las papilas filiformes con un alto grado de pigmentación.

La hiperqueratosis de las papilas filiformes en los dos tercios anteriores del dorso lingual provoca un aspecto peludo con proyecciones similares a pelos que pueden colonizarse con bacterias y adquirir una pigmentación oscura presentación conocida como lengua vellosa. Esta afección se da en entre el 0,5 % y el 11 % de la población, normalmente en personas mayores, y tiene una predilección de 3 a 1 en los hombres. Entre los factores asociados se incluyen el consumo de tabaco, el consumo de alcohol, una mala higiene bucal, una dieta baja en fibra, la hiposalivación, la respiración bucal y la inmunosupresión. La lengua vellosa puede causar halitosis y preocupaciones por el aspecto visual, pero por lo demás generalmente carece de síntomas.

Fig.4. A la izquierda, Herpes labial. A la derecha, lesión herpética recurrente en la mucosa palatina.

Los virus del herpes simple 1 y 2 causan herpes labial y gingivoestomatitis herpética. El VHS-1 tiene una prevalencia mundial del 60 % al 95 % en adultos y normalmente se contrae en la adolescencia. El VHS-1 se ha identificado clásicamente como la causa de las lesiones orales, mientras que el VHS-2 se asociaba con las lesiones genitales; sin embargo, cada vez hay más datos que indican que existe un solapamiento sustancial. La infección inicial (primaria) por VHS oral puede ser muy sintomática, con numerosas vesículas en toda la boca, y puede ir acompañada de fiebre, malestar general, linfadenopatía y dolor que puede interferir en el habla y la alimentación. Tras la exposición inicial, el VHS permanece latente en los ganglios trigéminos y puede causar brotes episódicos y recurrentes; El estrés, la fatiga, las enfermedades, la luz solar y la menstruación pueden reactivar el VHS. El lugar más común de recurrencia herpética son los labios, pero el VHS también puede aparecer en estructuras nasales adyacentes. Hasta el 40 % de las personas infectadas pueden desarrollar herpes labial recurrente.

Fig.5. Mucocele en el labio inferior.

Los mucoceles suelen ser consecuencia de un traumatismo, normalmente una mordedura, que provoca la extravasación de moco hacia los tejidos conectivos adyacentes. Aparecen con mayor frecuencia en la mucosa del labio inferior como masas lisas de color azul-rosado. Su ubicación típica junto a los dientes suele provocar un ciclo de mordeduras, roturas y recurrencias. Los mucoceles pequeños suelen resolverse espontáneamente. En el caso de lesiones recurrentes o persistentes, el tratamiento consiste en la extirpación de la masa y de la glándula salival menor asociada.

 

Referencia bibliográfica

Randall, D. A., Westmark, N. L. W., & Neville, B. W. (2022). Common oral lesions. American family physician, 105(4), 369-376.

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