Manifestaciones orales del abuso de metanfetaminas
El consumo de metanfetaminas es un grave problema en Estados Unidos, México Sudamérica, Oriente Medio, Asia y Australia. En 2005, el National Findings Report de los Estados Unidos, que es la encuesta nacional sobre el consumo de drogas y la salud, señala que casi 10,4 millones (4,3% de los encuestados) de personas mayores de 12 años consumieron metanfetamina al menos una vez en su vida. Si un paciente informa de su abuso de metanfetamina, el dentista debe entrevistar y examinar al paciente en busca de problemas dentales asociados. Sin embargo, en realidad estos pacientes no están muy dispuestos a declarar su consumo de drogas por miedo al rechazo social o a ser perseguidos legalmente. Los consumidores de metanfetamina suelen consumir otras drogas tales como la marihuana, cocaína o heroína, por lo cual, los odontólogos deben ser meticulosos en la búsqueda de signos y síntomas relacionados con el abuso de drogas. Un historial médico y dental exhaustivo, una evaluación física general y un examen oral completo, es de gran importancia para empezar cualquier tratamiento, además, lesiones cutáneas reveladoras en los brazos como como abscesos subcutáneos, celulitis y tromboflebitis, pueden revelar el abuso de drogas por vía parenteral; así también, cambios de humor, arrebatos violentos y conductas paranoides pueden ser drogodependientes y deben ser tenidos muy en cuenta. Los consumidores de metanfetamina corren un mayor riesgo de adquirir y transmitir enfermedades de transmisión sanguínea tales como la transmisión del virus del VIH y los virus de la hepatitis B o C en personas que se administran metanfetamina por vía intravenosa y por hombres consumidores de metanfetamina que tienen relaciones sexuales con hombres. Hay varias manifestaciones orales del consumo abusivo de metanfetamina que los odontólogos deben tener en cuenta durante la atención de estos pacientes.

El consumo de metanfetaminas es un grave problema en Estados Unidos, México Sudamérica, Oriente Medio, Asia y Australia. En 2005, el National Findings Report de los Estados Unidos, que es la encuesta nacional sobre el consumo de drogas y la salud, señala que casi 10,4 millones (4,3% de los encuestados) de personas mayores de 12 años consumieron metanfetamina al menos una vez en su vida. Si un paciente informa de su abuso de metanfetamina, el dentista debe entrevistar y examinar al paciente en busca de problemas dentales asociados. Sin embargo, en realidad estos pacientes no están muy dispuestos a declarar su consumo de drogas por miedo al rechazo social o a ser perseguidos legalmente. Los consumidores de metanfetamina suelen consumir otras drogas tales como la marihuana, cocaína o heroína, por lo cual, los odontólogos deben ser meticulosos en la búsqueda de signos y síntomas relacionados con el abuso de drogas. Un historial médico y dental exhaustivo, una evaluación física general y un examen oral completo, es de gran importancia para empezar cualquier tratamiento, además, lesiones cutáneas reveladoras en los brazos como como abscesos subcutáneos, celulitis y tromboflebitis, pueden revelar el abuso de drogas por vía parenteral; así también, cambios de humor, arrebatos violentos y conductas paranoides pueden ser drogodependientes y deben ser tenidos muy en cuenta. Los consumidores de metanfetamina corren un mayor riesgo de adquirir y transmitir enfermedades de transmisión sanguínea tales como la transmisión del virus del VIH y los virus de la hepatitis B o C en personas que se administran metanfetamina por vía intravenosa y por hombres consumidores de metanfetamina que tienen relaciones sexuales con hombres. Hay varias manifestaciones orales del consumo abusivo de metanfetamina que los odontólogos deben tener en cuenta durante la atención de estos pacientes.

Dado que la salud oral suele ser deficiente en consumidores de metanfetaminas, pueden presentarse en al consultorio dental por consecuencia del dolor dental, es de esperarse que la persona busque atención dental cuando intenta recuperar su estado de salud general. Es esencial que el paciente refiera de la manera clara su estado de salud al odontólogo para que este pueda realizar el tratamiento más eficaz y seguro posible. La duración de acción de la metanfetamina es generalmente de 8 a 12 horas, pero puede ser de hasta 24 horas en casos de intoxicación. Si el paciente ha consumido metanfetamina en las últimas 24 horas, el vasoconstrictor en el anestésico local podría provocar un mayor impulso simpático del sistema cardiovascular, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares como arritmias cardiacas, hipertensión, infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Referencia bibliográfica
Turkyilmaz, I. (2010). Oral manifestations of “meth mouth”: a case report. J Contemp Dent Pract, 11(1), E073-80.