Las personas con defectos faciales constituyen una categoría especial de pacientes cuya compleja rehabilitación requiere complejas fases tecnológicas de tratamiento y una mayor adaptación psicoemocional. Las enfermedades oncológicas, los defectos congénitos, las heridas de bala, las lesiones específicas de la región maxilofacial y los intentos de suicidio provocan la pérdida de parte de la cara. Además, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, cada 3 minutos nace un niño con un defecto facial. Como resultado de las intervenciones quirúrgicas en la zona maxilofacial, los pacientes que necesitan de una prótesis maxilofacial suelen experimentar el compromiso de sus funciones corporales vitales como la respiración, la digestión, la formación del habla, etc., lo que obviamente reduce la calidad de vida en general y agrava el estado psicosomático. La etapa principal de la rehabilitación de estos pacientes es la prótesis maxilofacial. La confección de una prótesis maxilofacial ayuda a sustituir los defectos faciales y a restablecer las funciones vitales del organismo. El complejo proceso tecnológico de fabricación de prótesis maxilofaciales incluye varias fases quirúrgicas, ortopédicas y odontológicas. Para lograr un resultado satisfactorio y garantizar del tratamiento, es necesario coordinar el trabajo de todos los participantes en el proceso y la planificación integral de todo el tratamiento. La solución de todos estos problemas y el desarrollo de una solución integral a la rehabilitación de pacientes con defectos faciales mediante tecnologías digitales, actualmente se ha reducido a la impresión de modelos tridimensionales, facilitando su obtención tanto para el paciente como para el equipo profesional que lo atiende.
