La invaginación dentaria es una alteración del desarrollo dental que ocurre cuando una parte del esmalte se introduce hacia el interior del diente antes de que finalice su formación. Esta anomalía se presenta con mayor frecuencia en los incisivos laterales superiores y, aunque en muchos casos no produce síntomas, puede favorecer la acumulación de bacterias y el desarrollo de problemas pulpares y periapicales. Entre las complicaciones asociadas se encuentran la pulpitis, la necrosis pulpar, la periodontitis apical, la formación de abscesos, la reabsorción interna y, en algunos casos, el desplazamiento o la impactación de dientes vecinos. Debido a estas posibles consecuencias, es importante identificar esta condición de manera temprana y conocer con precisión su anatomía antes de iniciar cualquier tratamiento.
El uso de la tomografía computarizada de haz cónico permite obtener imágenes tridimensionales de alta precisión, facilitando la identificación de la invaginación y su relación con el conducto radicular principal. En una muestra de pacientes evaluados mediante esta técnica se observó que aproximadamente el 5 % presentaba esta anomalía en los incisivos laterales superiores. La mayoría de los casos correspondieron a formas leves de invaginación limitadas principalmente a la corona dental, mientras que las formas más complejas fueron mucho menos frecuentes. Asimismo, se encontró una ligera tendencia a una mayor presencia en hombres, aunque esta diferencia no resultó estadísticamente significativa.
Fig.1

El estudio de la localización anatómica mostró que la invaginación se encuentra predominantemente en la región palatina del diente, especialmente en la zona cercana al conducto principal. Esta información posee una gran importancia clínica, ya que durante la apertura de la cavidad de acceso existe el riesgo de eliminar una cantidad excesiva de tejido dentario o incluso provocar perforaciones. También se observaron algunas diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la distancia entre la invaginación y las paredes dentarias, lo que sugiere que el diseño del acceso endodóntico debe adaptarse a las características anatómicas individuales de cada paciente.
Los resultados resaltan la utilidad de la tomografía de haz cónico para el diagnóstico y la planificación del tratamiento de esta anomalía. El conocimiento detallado de la posición y extensión de la invaginación permite realizar procedimientos más conservadores, preservar una mayor cantidad de estructura dentaria y disminuir el riesgo de complicaciones durante el tratamiento endodóntico. En aquellos casos en los que la pulpa aún se mantiene sana, los abordajes mínimamente invasivos pueden contribuir a conservar la vitalidad del diente y mejorar el pronóstico a largo plazo. Por ello, la evaluación tridimensional representa una herramienta de gran valor para la toma de decisiones clínicas y para la realización de tratamientos más seguros y predecibles.
Referencia bibliográfica:
Uzun, N. C., Çıkman, A. Ş., Köse, T. E., & Günaçar, D. N. (2025). Radiodiagnostic analysis of dens invaginatus in maxillary lateral incisors: a cone-beam computed tomographic study. European Oral Research, 59(2), 101-107.