Diagnóstico radiográfico de las enfermedades periodontales: importancia de la tomografía para el diagnóstico

Las enfermedades periodontales son procesos inflamatorios que afectan los tejidos de soporte de los dientes, provocando la destrucción progresiva del ligamento periodontal y del hueso alveolar. Para establecer un diagnóstico adecuado, es fundamental combinar la exploración clínica con estudios radiográficos que permitan evaluar el nivel óseo, la extensión de la pérdida de hueso y la presencia de defectos periodontales. Las radiografías periapicales y de aleta de mordida son herramientas de primera elección debido a su buena resolución y baja exposición a la radiación. Sin embargo, al proporcionar imágenes bidimensionales, pueden presentar superposición de estructuras y dificultar la identificación de lesiones localizadas en las superficies vestibulares y linguales, así como subestimar la magnitud real de la destrucción ósea.

La tomografía computarizada cone beam (TCCB) representa una herramienta complementaria de gran utilidad para evaluar la anatomía periodontal en tres dimensiones. A diferencia de las radiografías convencionales, permite obtener reconstrucciones multiplanares y visualizar con mayor detalle la forma, profundidad y extensión de los defectos óseos, sin la superposición característica de las imágenes bidimensionales. Su capacidad para identificar defectos intraóseos, cráteres óseos y lesiones de furcación, especialmente en molares, proporciona información relevante para determinar el pronóstico de los dientes afectados y planificar procedimientos quirúrgicos o tratamientos regenerativos. También puede contribuir a la evaluación de los tejidos periimplantarios y detectar alteraciones óseas que podrían pasar inadvertidas en estudios convencionales. No obstante, el uso de la tomografía debe estar justificado por las necesidades clínicas de cada paciente, ya que generalmente implica una dosis de radiación superior a la de las radiografías intraorales. Además, la presencia de materiales metálicos, restauraciones y otros elementos de alta densidad puede generar artefactos que dificulten la interpretación de las imágenes. Por otra parte, aunque la TCCB ofrece una excelente representación tridimensional de los defectos óseos, las radiografías intraorales conservan ventajas en la resolución de contraste y en la visualización de estructuras finas, como la lámina dura. Por ello, ambas modalidades deben considerarse complementarias y no sustitutas entre sí.

Fig.1. Serie de imágenes que ilustran un caso clínico de pérdida ósea periodontal temprana con afectación de la furcación (señalada por las flechas). (A) Primer molar superior izquierdo en una radiografía panorámica; (B) segundo molar superior derecho en una radiografía periapical; (C) primer molar superior izquierdo en una tomografía computarizada cone beam.

Los avances en las herramientas digitales y la inteligencia artificial también ofrecen nuevas posibilidades para mejorar el análisis de las imágenes, identificar la pérdida ósea y facilitar la elaboración de modelos tridimensionales para la planificación y el seguimiento de los tratamientos. En conclusión, la tomografía cone beam 3D constituye un recurso especialmente valioso en casos periodontales complejos, cuando conocer con precisión la morfología del defecto óseo puede modificar las decisiones terapéuticas. Su integración con la exploración clínica y las radiografías intraorales permite obtener una evaluación más completa, favorecer una planificación individualizada y contribuir a tratamientos más precisos, manteniendo siempre como prioridad la seguridad del paciente.

Referencia bibliográfica

Jacobs, R., Fontenele, R. C., Lahoud, P., Shujaat, S., & Bornstein, M. M. (2024). Radiographic diagnosis of periodontal diseases–Current evidence versus innovations. Periodontology 2000, 95(1), 51-69.

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